Cómo actualizar un PC para cumplir los requisitos de Windows 11 o de juegos
Un mensaje indicando que un ordenador no cumple los requisitos de Windows 11 o de un juego no explica por sí solo qué componente o configuración está causando el problema.
En algunos equipos el hardware es compatible, pero TPM 2.0 o Secure Boot están desactivados. En otros, Windows está instalado en modo heredado, el procesador no figura entre los modelos admitidos o la plataforma ya no permite una actualización razonable. Cuando la incompatibilidad aparece al ejecutar un juego, también deben revisarse la tarjeta gráfica, los controladores, la memoria, el almacenamiento y los requisitos de su sistema antitrampas.
Antes de comprar componentes o modificar la BIOS es necesario identificar qué requisito no se cumple y por qué.
Los requisitos de Windows 11 deben comprobarse por separado
Para utilizar Windows 11 de forma oficialmente compatible, Microsoft establece una serie de requisitos mínimos:
Procesador de 64 bits, con al menos dos núcleos y presente en la lista de modelos admitidos.
4 GB de memoria RAM.
Unidad de almacenamiento de al menos 64 GB.
Firmware UEFI con capacidad de Arranque seguro.
TPM 2.0.
Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12 y controlador WDDM 2.0.
Pantalla de alta definición con los requisitos mínimos indicados por Microsoft.
Conexión a Internet y cuenta de Microsoft en determinadas ediciones y procesos de configuración.
Puedes consultar los requisitos oficiales de Windows 11 publicados por Microsoft.
Estas cifras permiten determinar la compatibilidad básica, pero no describen necesariamente una configuración cómoda para trabajar, jugar o mantener varias aplicaciones abiertas. Un ordenador con 4 GB de memoria y 64 GB de almacenamiento puede cumplir esos dos apartados mínimos y continuar resultando insuficiente para un uso actual.
El soporte gratuito general de Windows 10 finalizó el 14 de octubre de 2025. Por este motivo, conviene comprobar si el equipo puede actualizarse correctamente, si necesita alguna modificación o si mantener esa plataforma deja de ser una solución razonable.
Un requisito puede estar disponible pero desactivado
Es relativamente habitual que un ordenador disponga de TPM 2.0 y Secure Boot, pero Windows los muestre como desactivados o no disponibles debido a la configuración del firmware.
Según la plataforma, el TPM integrado puede aparecer en la BIOS con nombres como:
Intel Platform Trust Technology o Intel PTT.
AMD Firmware TPM o AMD fTPM.
Security Device Support.
Trusted Computing.
Que la opción exista no significa que deba activarse sin revisar antes el resto de la configuración. También hay que comprobar la versión del TPM, el modo de arranque, el estado del disco y las funciones de cifrado que puedan estar utilizando esas claves de seguridad.
La aplicación oficial Comprobación de estado del PC permite conocer si el equipo cumple los requisitos de Windows 11 y suele indicar qué apartado impide la actualización.
UEFI, Secure Boot, CSM y el formato del disco están relacionados
Secure Boot funciona dentro de un entorno UEFI. Un ordenador configurado en modo Legacy o con CSM activo puede no permitir habilitar correctamente esta función, aunque la placa base sea compatible.
También influye la forma en que está preparado el disco del sistema:
Los sistemas antiguos pueden utilizar una tabla de particiones MBR.
Una instalación moderna en modo UEFI normalmente utiliza GPT.
Cambiar únicamente la BIOS de Legacy a UEFI puede impedir que Windows arranque si el sistema y el disco no están preparados.
Una conversión incorrecta puede afectar al arranque o a las particiones existentes.
En determinados equipos es posible convertir la instalación de MBR a GPT y conservar Windows y los archivos, pero antes deben revisarse la estructura de particiones, el estado del almacenamiento, el espacio disponible y la existencia de una copia de seguridad.
No recomendamos activar o desactivar opciones de arranque mediante pruebas sucesivas sin conocer cómo está instalada la copia actual de Windows.
TPM 2.0 no siempre requiere instalar un módulo físico
Muchas placas base y procesadores relativamente modernos incorporan TPM mediante firmware. En esos casos puede ser suficiente configurar correctamente la opción correspondiente en la BIOS.
Instalar un módulo TPM independiente solo resulta útil cuando:
La placa base dispone del conector adecuado.
El módulo es compatible con ese modelo concreto.
La versión ofrecida cumple los requisitos necesarios.
El firmware de la placa admite su utilización.
Los módulos TPM no son universales. El conector, la distribución de pines y el soporte dependen del fabricante y de la placa base. Comprar uno únicamente porque físicamente parece compatible puede no resolver el problema.
Cuando el procesador o la plataforma no cumplen los requisitos oficiales, añadir TPM tampoco convierte automáticamente el ordenador en compatible con Windows 11.
El procesador puede ser el límite de la plataforma
La frecuencia y el número de núcleos no son los únicos criterios utilizados por Microsoft. El procesador debe pertenecer a una familia oficialmente admitida.
Por este motivo, un procesador antiguo con buena frecuencia y varios núcleos puede ofrecer todavía un rendimiento aceptable y, aun así, no cumplir la compatibilidad oficial de Windows 11.
En un ordenador de sobremesa puede valorarse la instalación de otro procesador compatible con la placa base, pero deben comprobarse:
Socket y chipset.
Versión de BIOS.
Capacidad de alimentación de la placa.
Refrigeración.
Compatibilidad oficial del nuevo procesador.
Diferencia real de rendimiento.
Coste frente a un cambio de plataforma.
En ocasiones sustituir únicamente el procesador resuelve la incompatibilidad. En otras es necesario cambiar placa base, procesador y memoria. Cuando la inversión afecta a casi toda la plataforma, conviene comparar el coste con las posibilidades futuras y el estado del resto del equipo.
Nuestra guía sobre reparar, ampliar o cambiar de ordenador explica los criterios que utilizamos para tomar esta decisión.
Los requisitos de un juego no son los mismos que los de Windows
Cada juego establece sus propios requisitos mínimos y recomendados. Además, estos pueden cambiar mediante actualizaciones, nuevas versiones del motor gráfico o modificaciones del sistema antitrampas.
Para valorar la compatibilidad hay que revisar:
Versión de Windows admitida.
Procesador y arquitectura requeridos.
Memoria RAM.
Tarjeta gráfica y cantidad de memoria gráfica.
Versión de DirectX.
Controladores compatibles.
Espacio libre y tipo de almacenamiento.
Conexión a Internet.
TPM 2.0, Secure Boot u otras funciones de seguridad cuando las exija el sistema antitrampas.
Un ordenador puede ejecutar Windows 11 correctamente y no disponer de potencia suficiente para un juego. También puede ocurrir lo contrario: el hardware ofrece rendimiento gráfico suficiente, pero el juego no inicia porque el sistema está configurado en modo Legacy, Secure Boot está desactivado o el antitrampas detecta una función de seguridad pendiente.
Por eso no debe suponerse que cambiar la tarjeta gráfica solucionará cualquier mensaje de incompatibilidad.
Requisitos mínimos y experiencia de uso
Cumplir los requisitos mínimos significa que el programa o el juego puede llegar a ejecutarse dentro de las condiciones establecidas por su desarrollador. No garantiza una experiencia fluida, una calidad gráfica determinada ni una tasa concreta de imágenes por segundo.
Para valorar el resultado esperado hay que relacionar:
Resolución del monitor.
Calidad gráfica deseada.
Tasa de refresco.
Tipo de juego.
Procesador.
Tarjeta gráfica.
Memoria RAM y VRAM.
Almacenamiento.
Aplicaciones que funcionarán simultáneamente.
Un juego competitivo a 1080p y alta tasa de refresco puede depender mucho del procesador. Un título con mayor carga gráfica a 1440p o 4K puede exigir principalmente a la tarjeta gráfica. Los simuladores, juegos de estrategia, modificaciones y mundos abiertos también pueden aumentar el uso de procesador, memoria o almacenamiento.
Antes de elegir una gráfica puedes consultar cómo saber si una tarjeta gráfica es compatible con tu PC. Si el cambio aumenta el consumo, también conviene revisar qué fuente de alimentación necesita el ordenador.
Qué componentes pueden permitir cumplir los requisitos
La solución depende del límite identificado. Entre las actualizaciones posibles se encuentran:
Ampliar la memoria RAM.
Instalar un SSD o aumentar la capacidad disponible.
Sustituir la tarjeta gráfica.
Instalar un procesador compatible.
Actualizar la BIOS cuando resulte necesario.
Cambiar la placa base, el procesador y la memoria.
Sustituir una fuente de alimentación insuficiente.
Mejorar la refrigeración para el nuevo hardware.
Preparar el sistema para UEFI y Secure Boot.
Convertir el disco del sistema cuando resulte viable.
Realizar una instalación limpia de Windows 11.
Una ampliación de RAM o almacenamiento puede resolver una limitación concreta, pero no convierte en compatible un procesador que no aparece en la lista admitida. Del mismo modo, cambiar la tarjeta gráfica no soluciona la ausencia de TPM 2.0 o de firmware UEFI.
Si la duda está entre memoria y almacenamiento, explicamos sus diferencias en ¿ampliar la memoria RAM o instalar un SSD?.
Antes de modificar la BIOS o el sistema de arranque
Los cambios relacionados con UEFI, Secure Boot, TPM y particiones deben planificarse. Antes de intervenir conviene comprobar:
Si existe una copia de seguridad actualizada.
Si Windows utiliza MBR o GPT.
Si el sistema arranca en modo Legacy o UEFI.
Si BitLocker o el cifrado del dispositivo están activos.
Si se dispone de las claves de recuperación necesarias.
Si la BIOS reconoce correctamente el hardware.
Si existe una actualización de firmware adecuada.
Si los controladores y programas utilizados son compatibles con Windows 11.
Si la licencia de Windows está correctamente activada.
Si la unidad de almacenamiento presenta errores.
Modificar el TPM o determinadas opciones del firmware puede hacer que un sistema cifrado solicite su clave de recuperación. Cambiar el modo de arranque sin preparar previamente la instalación puede impedir que Windows se inicie.
Una copia de seguridad no debe realizarse después de que aparezca el problema, sino antes de modificar la estructura del disco o la configuración de arranque.
Actualizar la BIOS solo cuando esté justificado
Una versión más reciente de BIOS puede añadir compatibilidad con procesadores, corregir problemas, actualizar componentes de seguridad o modificar la gestión del TPM y de Secure Boot.
Sin embargo, actualizarla no debe convertirse en una acción automática. Primero hay que identificar el modelo y la revisión exactos de la placa, comprobar las notas del fabricante y valorar si esa actualización resulta necesaria para el objetivo planteado.
Utilizar un archivo incorrecto, interrumpir el proceso o aplicar una configuración inadecuada puede dejar el ordenador sin arranque.
Después de actualizar la BIOS también deben revisarse las opciones que hayan vuelto a sus valores predeterminados, como el orden de arranque, TPM, Secure Boot, configuración de memoria o modos de almacenamiento.
Controladores, seguridad y compatibilidad del software
La actualización no termina cuando Windows consigue arrancar.
También es necesario comprobar:
Controladores de chipset.
Controladores de la tarjeta gráfica.
Dispositivos de red, sonido y almacenamiento.
Actualizaciones de Windows.
Activación del sistema.
Estado de Seguridad de Windows.
Funcionamiento de TPM y Secure Boot.
Compatibilidad de programas y periféricos.
Ausencia de controladores antiguos que interfieran con las funciones de seguridad.
Algunos controladores o utilidades antiguas pueden impedir activar determinadas protecciones de Windows. Antes de eliminarlos debe identificarse a qué dispositivo pertenecen y si existe una versión actualizada.
El objetivo no consiste únicamente en superar una comprobación, sino en entregar un sistema estable, actualizado y utilizable.
Cuándo merece la pena actualizar y cuándo no
Actualizar resulta razonable cuando el ordenador conserva una base aprovechable y la inversión permite alcanzar el resultado buscado.
Puede tener sentido:
Activar funciones disponibles y preparar correctamente el arranque.
Ampliar RAM o almacenamiento.
Cambiar una gráfica limitada.
Instalar un procesador compatible que aporte una mejora suficiente.
Renovar parte de la plataforma conservando caja, almacenamiento, fuente o gráfica.
La actualización pierde interés cuando obliga a sustituir casi todos los componentes, el resto del equipo presenta desgaste o el coste se aproxima al de una configuración más actual y con mayores posibilidades futuras.
También puede ocurrir que el ordenador cumpla Windows 11, pero no los requisitos recomendados del juego o programa que se pretende utilizar. Ambas necesidades deben estudiarse por separado.
Cómo lo comprobamos en New Home PC
Comenzamos identificando el modelo del equipo y su configuración actual. Después revisamos el requisito que no se cumple y el objetivo real: instalar Windows 11, ejecutar un juego concreto, activar su sistema antitrampas o mejorar el rendimiento.
La valoración puede incluir:
Identificación de procesador, placa base, memoria, gráfica y almacenamiento.
Comprobación del modo de arranque, TPM 2.0 y Secure Boot.
Revisión del formato y estado de la unidad del sistema.
Consulta de la compatibilidad oficial del procesador y del programa.
Evaluación de BIOS, controladores y configuración de seguridad.
Propuesta de las alternativas viables.
Copia o protección de los datos acordados.
Instalación, conversión o actualización de los componentes necesarios.
Configuración del sistema y de los controladores.
Comprobación del arranque, la seguridad, la estabilidad y el funcionamiento final.
No damos por resuelto un caso únicamente porque desaparezca el mensaje de incompatibilidad. Revisamos que el ordenador continúe arrancando correctamente, que Windows reconozca el hardware y que las funciones necesarias permanezcan activas.
Puedes conocer nuestro servicio de actualización y ampliación de ordenadores y el criterio que aplicamos al diagnosticar una incidencia informática.
Preguntas frecuentes
¿Puedo instalar Windows 11 si Comprobación de estado del PC indica que no es compatible?
Primero hay que identificar el requisito que falla. Puede tratarse de una función desactivada, una configuración de arranque antigua o un componente no admitido. No recomendamos forzar la instalación sin conocer la causa, porque el equipo puede quedar fuera del soporte oficial o presentar problemas con futuras actualizaciones.
¿Activar TPM 2.0 y Secure Boot borra los archivos?
Activar estas funciones no debería borrar los datos por sí solo, pero los cambios en el modo de arranque, las particiones o el cifrado pueden impedir el acceso al sistema si se realizan incorrectamente. Antes de modificar la configuración debe revisarse cómo está instalado Windows y disponer de una copia de seguridad.
¿Por qué Windows deja de arrancar al activar Secure Boot?
Puede ocurrir cuando la instalación utiliza modo Legacy, CSM o un disco con estructura MBR que no está preparado para arrancar mediante UEFI. Debe restaurarse la configuración anterior y valorar correctamente la conversión antes de intentarlo de nuevo.
¿Instalar un módulo TPM hará compatible cualquier ordenador?
No. El módulo debe ser compatible con la placa base y no resuelve otros límites como un procesador no admitido, la ausencia de UEFI o una gráfica sin soporte adecuado.
¿Se puede cambiar solamente el procesador para instalar Windows 11?
Depende del socket, el chipset, la BIOS y los procesadores admitidos por la placa. En algunos equipos es posible; en otros se necesita cambiar también placa base y memoria.
¿Por qué un juego solicita TPM o Secure Boot si Windows ya funciona?
Algunos sistemas antitrampas aplican sus propios requisitos de seguridad. El ordenador puede iniciar Windows con una función desactivada y, aun así, el juego impedir su ejecución hasta que la configuración requerida esté correctamente habilitada.
¿Una tarjeta gráfica nueva garantiza que podré ejecutar el juego?
No. También influyen el procesador, la memoria, la fuente, el sistema operativo, DirectX, los controladores, el almacenamiento y los requisitos de seguridad del juego.
¿Es obligatorio reinstalar Windows?
No siempre. Algunas configuraciones permiten preparar la instalación existente. Una reinstalación puede resultar recomendable cuando hay errores previos, controladores incompatibles, un cambio completo de plataforma o una estructura del sistema que no conviene conservar.
¿Perderé mis programas o archivos?
Depende de la intervención. Activar una función del firmware no equivale a formatear, pero una instalación limpia sí requiere reinstalar programas y trasladar los datos. Antes de comenzar acordamos qué debe conservarse y cómo se realizará.
¿Puedo enviar el ordenador desde otra población?
Sí. Atendemos equipos en nuestra tienda y taller de Rubí y podemos coordinar la recepción desde Península y Baleares. Antes de enviarlo es necesario contactar con nosotros para identificar el caso y facilitar las instrucciones de embalaje y transporte.
Actualizar con un objetivo concreto
Cumplir un requisito debe servir para que el ordenador continúe siendo seguro, estable y adecuado para su uso. Activar opciones sin revisar el sistema o sustituir componentes sin identificar el límite puede añadir costes sin resolver el problema.
En New Home PC podemos comprobar la configuración, explicar qué impide la actualización y valorar si conviene ajustar el firmware, ampliar componentes, renovar la plataforma o sustituir el equipo.
Trabajamos desde nuestra tienda y taller propio en Rubí, con atención cercana antes, durante y después de la intervención. Puedes visitarnos en C/Pintor Coello, 15, 08191 Rubí (Barcelona), llamar al 93 667 71 87 o consultar todos los servicios informáticos de New Home PC.

Cooler Master